Cómo podemos adaptar la ciudad a nuestros mayores

¿Cómo ves tu futuro tras la jubilación? ¿Te lo has planteado alguna vez? Quizá llevar una vida tranquila, en la que disfrutar del tiempo libre, salir a pasear, viajar… Sin embargo, a veces no nos damos cuenta que para que podamos llevar una vida normal y autosuficiente necesitamos que nuestro entorno nos lo facilite. Envejecer […]

¿Cómo ves tu futuro tras la jubilación? ¿Te lo has planteado alguna vez? Quizá llevar una vida tranquila, en la que disfrutar del tiempo libre, salir a pasear, viajar… Sin embargo, a veces no nos damos cuenta que para que podamos llevar una vida normal y autosuficiente necesitamos que nuestro entorno nos lo facilite. Envejecer de forma activa no depende sólo de nosotros, también necesitamos un entorno adaptado a nuestras nuevas necesidades, para que podamos disfrutar de multitud de maneras de esa nueva etapa de la vida en la que aún nos depararán muchas situaciones nuevas por vivir.

Cuando vemos a una persona mayor por la calle, observemos nuestro alrededor, ¿tiene un banco donde sentarse?, ¿el transporte público tiene buena accesibilidad?¿puede leer los carteles con facilidad? ¿participan activamente en la sociedad? ¿acaso conoces alguna oportunidad que le pudieras recomendar?

Todos estos interrogantes se los ha planteado la organización Mundial de la Salud y dan respuesta en el proyecto internacional de Ciudades Amigables en el que participan 33 ciudades y 22 países. Como resultado, se ha creado una guía en la que se establece el marco para evaluar la adaptación de las ciudades a las necesidades de nuestros mayores.

El proyecto señala ocho dominios de la vida urbana que influyen directamente en la salud y la calidad de vida de nuestros mayores. Hablamos de los espacios al aire libre, transportes, vivienda, participación social, respeto e integración, participación cívica y empleo, comunicación e información y apoyo a la comunidad y servicios de salud.

Veamos algunas ideas para fomentar una ciudad amigable en nuestra zona:

  • Fomentar el intercambio intergeneracional en el que los jóvenes enseñen a nuestros mayores lecciones sobre internet, redes sociales, informática, etc y nuestros mayores enseñen sobre agricultura, costura, bricolaje, etc.

  • Cuidar nuestras zonas verdes y aumentar el número de bancos para que puedan descansar.

  • Utilizar un tamaño más grande en los carteles informativos para garantizar su lectura adecuadamente.

  • Mejorar la accesibilidad de los edificios y transporte público.

  • Propiciar una participación activa de nuestros mayores en las decisiones de la vida pública.

Y recordad que una ciudad amigable nos beneficia a todos, así que fomentemos una sociedad para todas las edades Piensa globalmente y actúa localmente.

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