¿Por qué no aprender jardinería para envejecer con salud?

¿No te encanta ver un jardín lleno de flores o cultivar tus propios alimentos? De entrada la jardinería es una actividad muy satisfactoria por el hecho de poder ver resultados en el esfuerzo puesto. Pero eso no es todo, es que además, la jardinería tiene grandes beneficios para la salud tanto físicos como psicológicos. De […]

¿No te encanta ver un jardín lleno de flores o cultivar tus propios alimentos? De entrada la jardinería es una actividad muy satisfactoria por el hecho de poder ver resultados en el esfuerzo puesto. Pero eso no es todo, es que además,
la jardinería tiene grandes beneficios para la salud tanto físicos como psicológicos. De hecho, las plantas son un entretenimiento muy saludable para las personas mayores y fomenta un envejecimiento saludable.

Se utiliza a menudo como una terapia muy innovadora que ayuda a las personas a sentirse mejor consigo mismas, además mejoran la psicomotricidad y las capacidades sensoriales de nuestros mayores. Sin olvidar, que potencia el sentimiento de utilidad de los mayores.

Dedicar unas horas al día a cultivar nuestro huerto o jardín es muy aconsejable para fortalecer las conexiones neuronales del cerebro y ayuda a evitar el deterioro cognitivo. Esto es así porque los jardines despiertan nuestros sentidos: Las flores estimulan la vista por su gran variedad de colores (claveles, azaleas, margaritas), las hierbas aromáticas estimulan el olfato (romero, albahaca, hierbabuena) y los árboles la capacidad auditiva, por el sonido de las hojas.

Pero la jardinería tiene muchas otras ventajas:

  • La interacción con otras personas.

  • La autonomía física.

  • Fomenta su distracción y el entretenimiento.

  • Mejora la motricidad manual.

  • Desarrolla el sentimiento de utilidad por el hecho de sentirnos capaces de hacer cosas.

  • Etc.

Por lo tanto, es muy beneficioso en cuanto a la satisfacción de verlas crecer, el propio contacto con la naturaleza y el establecimiento de relaciones con otras personas, consiguiendo una estimulación afectiva. Y todo ello repercute en un bienestar y una mejora de la calidad de vida de nuestros mayores. Así que, como dijo Voltaire: Con su permiso, me retiro a cultivar mi jardín.

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