Las Ciudades Amigables a examen

Cada vez son más las ciudades que se suman a la iniciativa de Ciudades Amigables, por lo que ahora toca,además de seguir sumando ciudades, hay que establecer un control y un sistema de evaluación para registrar los avances alcanzados. Para ello, se ha creado la Guía Global de Ciudades Amigables con los Mayores. Consiste en […]

Cada vez son más las ciudades que se suman a la iniciativa de Ciudades Amigables, por lo que ahora toca,además de seguir sumando ciudades, hay que establecer un control y un sistema de evaluación para registrar los avances alcanzados. Para ello, se ha creado la Guía Global de Ciudades Amigables con los Mayores. Consiste en una lista diseñada para todos los grupos interesados en crear Ciudades Amigables y en la que los mayores deben estar involucrados para que sea realmente efectiva. De hecho, serán el motor para sugerir cambios y mejoras según su experiencia en la ciudad en cuestión.

Esta lista abarca ocho puntos estratégicos:

  • Espacios al aire libre y edificios

  • Transporte

  • Vivienda

  • Participación social

  • Participación cívica y empleo

  • Respeto e inclusión social

  • Comunicación e información

  • Servicios comunitarios y de salud

En primer lugar, los espacios al aire libre y edificios deben contar con buena iluminación, aceras antideslizantes y suficientemente anchas para sillas de ruedas, cruces aptos para todo tipo de discapacidad. Además, disponer de un número suficiente de bancos y libre en general de obstrucciones. Sin olvidar la seguridad de la zona, controlada por cuerpos de policía y una buena educación comunitaria. Y los edificios, principalmente con instalaciones accesibles y adaptadas a las necesidades de los mayores.

En cuanto al transporte, accesible y frecuentes, incluido festivos, fines de semana y noches, con información clara sobre sus rutas. Además, deben estar limpios y bien iluminados, con asientos prioritarios para mayores y con un precio asumible. Los conductores deben ser responsables y esperar a que los mayores estén sentados para arrancar. Las paradas deben de estar bien iluminadas y con información sencilla sobre las rutas, además de accesibles para discapacitados.

Las viviendas, por su parte, tanto las públicas como comerciales para alquiler, deben presentar un buen estado de conservación y ser seguras. También deben ser fundamentalmente accesibles y adaptadas para las necesidades de los mayores, preferiblemente de una planta, en buen estado de conservación, con disponibilidad de un servicio de mantenimiento y apoyo doméstico a buen precio, instaladas en una zona segura y cerca de la comunidad y los servicios necesarios.

En lo que respecta a la participación social, es importante una vez más que sea en lugares accesibles, con una amplia variedad de actividades y con horarios adecuados para personas mayores, que fomente la participación de personas con riesgo de exclusión social y con facilidades para el transporte de los mayores.

Por otro lado, el respeto y la inclusión social de los mayores se consigue con una imagen de ellos en los medios sin estereotipar, en un entorno que les tenga en cuenta y se les involucre en actividades educativas, en el que reciban un buen trato por parte del personal de servicio, y en el que encuentren servicios y productos adaptados a sus necesidades.

Para valorar su participación social y cívica, debe haber una amplia gama de oportunidades de voluntariado con capacitación y compensación de gastos. En el terreno laboral, no puede haber discriminación por edad, se debe promocionar la capacitación post-jubilación, las instalaciones deben ser accesibles y fomentar las oportunidades laborales flexibles y remuneradas adecuadamente.

La parte de Comunicación e información tiene que estar garantizada con información de interés para los mayores.  Los textos en cualquier documento deben estar en letras grandes. En general, tienen que tener frases cortas y sencillas, accesibles para todas las edades, y contar con ordenadores en zonas públicas sin coste para su uso.

Y por último, los servicios comunitarios y de salud deben contar con un amplio abanico de servicios de salud y apoyo comunitario, incluido los servicios a domicilio. Éstos últimos, a su vez, incluyen cuidado personal y de salud y quehaceres domésticos. Los servicios de salud deben ser accesibles, con instalaciones adaptadas y transporte público y el personal debe ser respetuoso, servicial y entrenado para atender a personas mayores. Los servicios de emergencia tienen que tener en cuenta las capacidades y vulnerabilidades de los mayores. Y todo ello, es apoyado por un servicio de voluntariado de todas las edades.

Una guía muy completa sin duda en la que la personas mayores tienen un papel protagonista. Y ahora, sabiendo esto, ¿crees que tu ciudad está aprobada como Ciudad Amigable con los mayores?

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