El ejercicio físico, clave para un envejecimiento saludable

El paso del tiempo genera en nuestro organismo una serie de cambios físicos, cognitivos, sociales y psicológicos que además de tratarse y rehabilitarse, pueden también prevenirse si se lleva a cabo una rutina de ejercicios físicos que ayudan a evitar este deterioro natural y a fomentar un envejecimiento activo y saludable. Con la edad, la […]

El paso del tiempo genera en nuestro organismo una serie de cambios físicos, cognitivos, sociales y psicológicos que además de tratarse y rehabilitarse, pueden también prevenirse si se lleva a cabo una rutina de ejercicios físicos que ayudan a evitar este deterioro natural y a fomentar un envejecimiento activo y saludable.

Con la edad, la ausencia de ejercicio físico puede generar efectos perjudiciales para el buen estado de salud de las personas mayores. A nivel articular, se produce una degeneración del cartílago, aumentándose la posibilidad de aparición de artrosis y rigidez de ciertas articulaciones. Otro efecto es la atrofia y pérdida de fuerza muscular que puede conllevar un inmovilismo importante de la persona por el riesgo de caída o la percepción de enfermedad que la persona tiene de sí misma.

Para evitar estos efectos adversos que genera el sedentarismo, a continuación ofrecemos algunas pautas de ejercicios físicos que ayudarán los mayores a prevenir el envejecimiento prematuro:

  • Es importante establecer una rutina diaria de ejercicios físicos que debe durar aproximadamente 20 minutos, con un período posterior de relajación.
  • En la tabla de ejercicios es obligatorio realizar ejercicios de cuello, tronco, brazos y piernas, siguiendo siempre un mismo orden y sin olvidar ninguna parte del cuerpo por movilizar.
  • Establecer dos momentos al día, para realizar la tabla de ejercicios, siendo recomendable realizarlos en la primera hora del día y a media tarde, esperando un tiempo prudencial después de la merienda.
  • Es importante andar todos los días un mínimo de 30 minutos fuera del hogar y a un ritmo intenso, pero sin llegar al cansancio durante la marcha.
  • Se debe mantener una buena hidratación durante todo el día, siendo obligatorio el beber aproximadamente 1,5 litros de líquido, no solo agua, sino también ingerir otro tipo de líquidos como sopas, gelatinas o zumos.
  • Para prevenir las caídas, se recomienda realizare el ejercicio físico con un buen calzado, en un sitio bien iluminado y sin obstáculos.
  • Es recomendable realizar natación o ejercicios en piscina ya que, la no existencia de gravedad hace que la articulación no se dañe y, el ejercicio sea indicado para personas con deterioro o daño articular.  
  • Si nos decantamos por andar, es preciso hacerlo por un terreno liso, sin cuestas y evitando la subida y bajada de escaleras de forma repetida.
  • El descanso es igual de importante que el ejercicio físico, por ello es muy importante el descansar de forma adecuada y dormir un mínimo de 7 horas a diario.
  • Finalmente y de forma paralela a la práctica de ejercicio físico, mantener una alimentación variada y rica en frutas, verduras y proteínas hará que nuestro cuerpo también note mucho menos el paso del tiempo y la aparición de patologías.

Si se cumplen adecuadamente estas pautas conseguiremos un envejecimiento saludable, además de prevenir la aparición de patologías que ocasionen malestar y pérdida del bienestar a nuestros mayores.

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