Peculiaridades de la piel del mayor

La piel es el órgano de mayor tamaño del cuerpo humano, y si la observamos tanto para bien como para mal, nos puede mostrar signos de salud. Digamos que es el espejo del cuerpo, ya que en ella se refleja la salud de nuestro organismo.   Por ello hoy queremos hablar de las peculiaridades de […]

La piel es el órgano de mayor tamaño del cuerpo humano, y si la observamos tanto para bien como para mal, nos puede mostrar signos de salud. Digamos que es el espejo del cuerpo, ya que en ella se refleja la salud de nuestro organismo.

 

Por ello hoy queremos hablar de las peculiaridades de la piel cuando vamos envejeciendo. Este cambio tiene repercusión tanto en la estética como funcionalmente.

  • Aumenta la laxitud de la dermis cuando se alteran las fibras elásticas y aparecen las temidas
  • Disminuye la cantidad de células en la superficie o epidermis. Como consecuencia, cualquier cicatriz ahora se cicatrizará con un mayor retraso.
  • Adelgazamiento de las capas de la piel, que disminuye su efectividad como barrera y facilita la aparición de
  • Disminución de la vascularización, con aparición de palidez y frialdad de la piel.
  • Menor funcionamiento de las glándulas sudoríparas, origen de la sequedad de la piel del mayor.
  • Disminuye el número de células de Langerhans, que son las células encargadas de poner en contacto a nuestro sistema defensivo con los agentes externos perjudiciales. Los mayores estarán más expuestos a la aparición de eczemas de contacto y tumores.
  • Baja el funcionamiento de los linfocitos T, células defensivas, y por lo tanto aumentan las infecciones cutáneas.
  • Disminución del número de melanocitos, que son las células que producen el pigmento llamado melanina, que determina nuestro color de piel y cuya función es protegernos de la radiación solar.

Los puntos mencionados anteriormente, pueden desencadenar en problemas un poco más serios, como:

  • Dermatosis infecciosas: están producidas por bacterias, hongos o virus.
  • Fotoenvejecimiento: la exposición crónica y repetida a la luz solar u otras fuentes de radiación ultravioleta altera la estructura y la función de la piel, facilitando la aparición de arrugas profundas, aspecto áspero y seco, flaccidez y manchas.
  • Candidiasis y tiña: dentro de las dermatosis fúngicas encontraríamos la candidiasis y la tiña.
  • Herpes: las dermatosis virales incluyen el herpes simple labial y el herpes zoster o “culebrilla”, producido éste último por el virus de la varicela, que queda acantonado en los ganglios y se reactiva posteriormente en situaciones de inmunodepresión. Suele afectar un lado del tórax, aunque también es frecuente en la cara.
  • La psoriasis es una enfermedad crónica inflamatoria que cursa con placas descamativas y para la que no se conoce tratamiento definitivo.
  • Eczema: son lesiones en las que el síntoma predominante es el picor. Los más frecuentes en las personas mayores son los xeróticos, facilitados por la sequedad de piel, y suelen afectar a las piernas.

Como vemos, hidratar y cuidad la piel no es una cuestión solo de estética, ya que este órgano tiene un papel muy importante en nuestro cuerpo y en la defensa exterior. Por ello, hay que tomar consciencia del cuidado de la piel y lograr una piel poco castigada cuando se alcance la edad madura.

 

Pautas para cuidar la piel de las personas mayores:

 

  • ALIMENTACIÓN: debe ser equilibrada, con especial atención a la ingesta de líquidos, frutas y verduras, se refleja en la piel.
  • HIDRATACIÓN: en la piel del mayor, el principal problema es la sequedad cutánea o xerosis, que afecta al 80% de las personas de más de 75 años. Se combate con una ingesta adecuada de líquidos y la aplicación de cremas hidratantes por todo el cuerpo diariamente.
  • MIRARSE AL ESPEJO: no es cuestión de estética, sino para vigilar la aparición de manchas o de cambios en las que ya conocemos es fundamental para la detección precoz de posibles lesiones.
  • HIGIENE: tener limpia la piel, cuidando especialmente los pliegues cutáneos, que se han de secar con toques suaves de toalla. Evitar colonias o polvos de talco para secar la piel. Usar crema hidratante o body milk después de secar bien la piel.
  • EVITAR LA EXPOSICIÓN AL SOL para que no disminuya la xerosis cutánea, y evitar el riesgo de tumores provocados por el daño que la radiación ultravioleta ejerce sobre el ADN de nuestras células de la piel. Si son buenos los paseos por el sol, siempre aplicando la oportuna protección.

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