¿Por qué es importante estar activos?

Son innumerables los beneficios que puede proporcionar a nuestro cuerpo llevar una vida sana y activa. Simplemente, cambiando una serie de conductas en nuestro día a día conseguiremos sentirnos mejor con nosotros mismos, y nuestro cuerpo nos lo agradecerá. Dedicarse  a una actividad es esencial para la conservación de la salud física y mental. No […]

Son innumerables los beneficios que puede proporcionar a nuestro cuerpo llevar una vida sana y activa. Simplemente, cambiando una serie de conductas en nuestro día a día conseguiremos sentirnos mejor con nosotros mismos, y nuestro cuerpo nos lo agradecerá.

Dedicarse  a una actividad es esencial para la conservación de la salud física y mental. No importa la edad. Lo importante es tener un envejecimiento en el que quepa la satisfacción, la realización y el desarrollo de la persona.

Estar en forma y llevar unos hábitos saludables evitan la aparición de gran cantidad de enfermedades, entre ellas, muchas de tipo cardiovascular, las cuales ostentan uno de los primeros puestos en causa de muerte en el mundo.

Estas enfermedades se vinculan, principalmente, a la alimentación y al ejercicio que realizamos. Depende de nosotros dar el paso para ser personas sanas y estimular al resto de la sociedad a que compartan también nuevos hábitos que nos aparten de enfermedades y patologías que puedan afectar a la vida familiar.

 

[Tweet “Depende de ti dar el paso”]

 

Los mayores molones, saben que  la actividad física es necesaria para la salud. De hecho, según publica el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, ha subido del 22% al 26% la práctica deportiva semanal en personas de 55 años o más entre 2010 y 2015.

Para aquellos que aún no han dado el paso, aquí os dejo una serie de propuestas para comenzar a dar un cambio en tu vida:

 

  • Realiza actividades recreativas o, desplazamientos (paseos caminando o en bicicleta), actividades ocupacionales (si aún estas en situación laboral), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias.
  • Dedica 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas, o bien algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos. La actividad se practicará en sesiones de 10 minutos, como mínimo.
  • Si eres de l@s valientes aumenta hasta 300 minutos semanales la práctica de actividad física moderada aeróbica para obtener un mayor beneficio.
  • Si tu movilidad es reducida puedes realizar actividades físicas para mejorar tu equilibrio e impedir las caídas.  Tres días o más a la semana sería lo adecuado.
  • Realiza actividades que fortalezcan los principales grupos de músculos dos o más días a la semana.
  • Mantente físicamente activo en la medida en que te lo permita su estado de salud. Consulta con tu médico el ejercicio que te gustaría realizar, sobre todo si padeces alguna enfermedad que pueda impedir te realizar deporte.

Si todavía no has dado el paso piensa en los beneficios.

Por un lado obtendrás  efectos favorables sobre el metabolismo: la regulación de la presión sanguínea y la prevención de la obesidad.  De tal forma que se disminuya el riesgo de padecer enfermedades crónicas tales como patologías cardiovasculares, osteoporosis, diabetes e incluso algunos tipos de cáncer.

 

Por otro, obtendrás  beneficios psicológicos, pues verás cómo  la depresión, la ansiedad y estrés disminuyen y mejora el humor del que tanto presumimos los mayores.

 

Además, supondrá una ayuda para conservar activas funciones cognitivas como la atención y la memoria; y a nivel social, favorece el establecimiento de relaciones interpersonales y, por tanto, contribuye de forma definitiva al fortalecimiento de redes sociales.

 

No importa la edad. Lo importante es tener un envejecimiento en el que quepa la satisfacción, la realización y el desarrollo de la persona.

 

¿Te atreves  a dar el paso?

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