“DÍAS DE GRIPE”

Es inevitable. Acaba de llegar. A penas hemos comenzado el nuevo año y ya estamos con los ojos enrojecidos agitando los blancos pañuelos; no para despedirnos del 2016, sino para limpiarnos repetida e interrumpidamente las narices. No hay escapatoria. Con el frío invernal y los cambios de temperatura constantes, la gripe acude a los hogares como los ratones al queso.

Pero ¿sabes exactamente qué es la gripe?

Es una enfermedad típica del invierno, que se manifiesta fundamentalmente entre los meses de noviembre y marzo.

Afecta a las vías respiratorias y es producida por un virus; el virus de la gripe, del cual existen diferentes tipos (A, B y C).  El tipo A es el causante de las epidemias que llegado este tiempo llenan los centros de salud, hospitales y noticiarios de sobremesa.

La enfermedad suele comenzar de forma brusca y los síntomas más frecuentes son: fiebre, dolor de cabeza, congestión nasal, dolor de garganta, tos, malestar general, dolores musculares y de las articulaciones, cansancio  e incluso diarrea y vómitos.

En la mayoría de los casos los pacientes evolucionan favorablemente, superando la enfermedad en varios días. Sin embargo, en otros casos, pueden aparecer complicaciones como neumonía, deshidratación y agravamiento de enfermedades crónicas como diabetes u otras enfermedades de origen cardíaco o respiratorio.

¿Es contagiosa?

Sí, es altamente contagiosa pues es muy fácil contraer el virus. Basta con entrar en contacto con esas  gotitas de secreciones respiratorias que todos producimos al hablar, toser o estornudar.

Además podemos contagiar o contraer el virus no solo durante los días en los que se manifiestan sus síntomas, sino hasta 3 días antes y 7 días después.

¿Qué podemos hacer?

En primer lugar, si tienes más de 60 años, tu trabajo te pone habitualmente en contacto con personas que padecen el virus, como hospital, centros de mayores, colegios, etc. o sufres alguna enfermedad que te incluya en un grupo de riesgo,  debes de vacunarte contra la gripe. El hecho de vacunarse en sí, no va a evitar que sufras el contagio, pero es seguro que los síntomas serán mucho más suaves.

¡OJO!, no debes vacunarte si:

  • Eres alérgico al huevo.
  • Alérgico a unos de los componentes de la vacuna.
  • Estás padeciendo en estos momentos una enfermedad aguda con fiebre alta. En este caso hay que posponer el “pinchazo” para cuando estés curado.

Una vez contraído el virus, además de visitar a tu médico, es recomendable tomar las siguientes precauciones:

  • Cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable cuando tosas o estornudes y tira el pañuelo después de usarlo.
  • Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón, especialmente después de toser o estornudar.
  • En la medida de lo posible evitar el contacto con otras personas. No se trata de aislarse o ponerse en cuarentena, pero si asistes a un centro de día, colegio, asociación, etc., es conveniente que te quedes esos días en casa.
  • Procura no besar a otras personas (sobre todo bebés) para evitar el contagio y prestar toda la atención posible a las medidas sanitarias e higiénicas.

 

Una vez tomadas estas precauciones, busca un sofá cómodo, una manta bien calentita y pídele a tus seres queridos que te preparen un caldo caliente y muchos, muchos mimitos.

 

Dicho esto, sólo me queda desearos una cosa.

¡QUE PASES UNA BUENA GRIPE!

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