Desde pequeñito aprendí que nada te regalan en esta vida, que la suerte es un complemento circunstancial que a veces te pasa, pero que el esfuerzo y el trabajo es lo que nos hace grandes.  Así crecí, viendo a mi padre, enseñándonos este valor además de muchos otros.

El valor del esfuerzo lo vi especialmente en su propia persona.  Una vida dedicada a su familia, al trabajo y a luchar contra el Parkinson, una enfermedad que le llegó y se lo llevó muy pronto.  Con algo más de 45 años le diagnosticaron una enfermedad degenerativa, de la que poco habíamos oído hablar hasta la fecha. Luchó como pocos, y la desafío hasta los máximos extremos, pero no pudo llegar a cumplir los 68 años.

Nos enseñó a crecer y ser personas y vimos en él, el lugar donde reflejarnos sabiendo que los grandes hombres y las grandes mujeres son aquellos que se esfuerzan sin descanso; médicos que cruzan fronteras para ayudar a los demás, panaderos que trabajan en la noche para ofrecernos el pan a primera hora de la mañana o en su caso, agricultor que dedica su vida a trabajar la vid y el olivo. El esfuerzo de enseñarnos como ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente y hacerlo además luchando de forma constante y continua con su enfermedad. Así son los grandes hombres y mujeres. Así “es” José, mi padre.

Dicen que el esfuerzo es un valor que viene muy oculto de nacimiento, pero que su desarrollo le corresponde a los padres y madres que tienen que enseñar a sus hijos como entrenar los hábitos y responsabilidad a través de la constancia. Así crecimos, aprendiendo además la fortaleza, la paciencia, la tolerancia o la generosidad.

Dijo Jacques Rousseau que un buen padre vale por cien maestros y que razón tenía y Sigmund Freud apostilló que no hay necesidad más grande en la niñez que la protección de un padre. Es que es la propia naturaleza la que nos impulsa a amar a los que nos han dado la vida.

Feliz día del padre a todos los Padres del mundo.

Para mi héroe incondicional, mi guardián, mi maestro de vida y mi más fiel admirador. ¡Muchas felicidades Papá!.

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