santi y su abuelo entre generacoines

El verano suele ser la estación del año preferida para los más pequeños de la casa. Dejan atrás un curso después del largo esfuerzo de todo el año, y se disponen a disfrutar de sus merecidas vacaciones. Bien dicho; sus vacaciones no las nuestras. ¿Qué sería de nosotros sin los benditos abuelos? Es uno de los mejores momentos para disfrutar de las relaciones entre generaciones.

Y es que es verdad que los abuelos, para los que tienen todavía esa suerte de poder contar con ellos, en verano se convierten. Son canguros, animadores, acompañantes, enfermeros, cuidadores, maestros, consejeros, etc. porque disponen del tiempo que los padres no tienen.

Superación entre generaciones

Un ejemplo claro de esto es la historia de Jaime Gonzalez y de su nieto Santiago. En 2017 emprendieron un viaje en común, se aventuraron a empezar “el camino de Santiago”. Desde entonces cada año han ido superando etapas del camino, pero también han superado muchas otras vicisitudes juntos a lo largo del recorrido.

Jaime González cuenta a distintos medios de donde surgió la idea de emprender el camino de Santiago con su nieto. Santi tenía 7 años cuando comenzaron esta ruta. En 2017 Jaime tenía 76 años y era perfectamente consciente del ritmo de vida que llevamos hoy, un ritmo de vida en el que él echa de menos la comunicación entre personas, entre generaciones. Con esta ruta, con este viaje, Jaime buscaba acercarse a su nieto, compartir vivencias con él, anécdotas, historias. En definitiva, convivir y disfrutar de él y con él.

Santi, que fue diagnosticado de TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad) y su abuelo comenzaron el viaje desde Sarriá (120 km hasta Santiago de Compostela). En la primera peregrinación tardaron alrededor de 7 días, y cuenta Jaime que fue especialmente dura porque nunca antes habían caminado tanto. Pero también fue especialmente gratificante pues encontraron “calma”, que era lo que buscaba Jaime para su nieto.

entre generaciones Santi y su abuelo

Las relaciones activas nos acercan

Jaime acostumbrado a contar a su nieto historias de su vida, anécdotas, chascarrillos de su madre, etc, para tratar de mitigar la conducta hiperactiva de su nieto, descubrió efectivamente que hablar y convivir a diario con el pequeño funcionaba. Así pues, durante los trayectos para alcanzar “la compostelana” siguió con su terapia, la charla con su nieto sobre sus historias hacía que Santi se centrara y caminara mucho mejor.

De esta forma tan sencilla y bonita, el acercamiento y la convivencia entre generaciones, Jaime y Santi sacaron fuerzas para continuar con su peregrinación hasta Santiago de Compostela. Sí, lo consiguieron, acabaron el Camino de Santiago, y consiguieron muchas cosas más. Cuenta Jaime que el mayor mérito para él, pero sobre todo para su nieto, fue la fortaleza de voluntad para conseguir su objetivo común.

Los valores que Jaime inculcó a su nieto durante sus charlas, sus caminatas entre etapa y etapa, y sus momentos de descanso, será algo que seguramente Santi no olvide jamás. No hay dinero en el mundo para pagar a estos canguros.

Imágenes obtenidas de la cuenta de instagram de Santi_y_su_abuelo con su permiso. Gracias y ¡Buen camino!

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