El 31 de agosto se celebra como todos los años el día internacional de la solidaridad. Y desde Saluus queremos celebrar este día mostrando que solidaridad y soledad son dos términos que, cada vez más, aparecen juntos. Solidaridad contra la soledad no deseada de nuestros mayores.

Solidaridad y Soledad

Para mitigar la soledad no deseada de nuestro mayores, existen ya multitud de solidarios dispuestos a entregar parte de su tiempo libre a esta causa. Conseguir que una persona mayor se ría, se emocione, salga a la calle de nuevo, o espere con alegría ese momento de la semana en el que vamos a darle compañía, es tan gratificante para nosotros como necesario para ellos.

La labor de los voluntarios con respecto a la soledad o aislamiento que puedan sentir los mayores que viven solos, es un precioso acto de solidaridad y altruismo. Afortunadamente cada vez son más las asociaciones, fundaciones y personas concienciadas del valor que poseen las personas mayores.

Y cada vez son más las campañas o iniciativas encaminadas a aliviar la soledad de esas personas necesitadas, más que nada, de compañía.

Campañas solidarias para combatir la soledad no deseada

Un ejemplo claro son las personas solidarias que forman parte de «solidarios para el desarrollo«. Una ONG que nació hace más de 30 años, y sigue totalmente operativa gracias a la labor de todas esas personas solidarias y altruistas.

Esta  ONG cuenta con varios programas destinados a paliar la soledad de aquellos mayores  que la sientan. Pues según el Instituto Nacional de Estadísticas y su encuesta continua de hogares, en el año 2018 el número de personas mayores de 65 años que vivían solas era de 2.037.700, y de ellas, 1.465.600 eran mujeres. Las campañas de acompañamiento a estas personas, responde según solidarios para el desarrollo, a que gran parte de esas personas que viven solas, «se sienten solas y aisladas».

Por eso, una vez a la semana un voluntario se dirige a la casa del mayor con la intención de pasar un rato juntos. Pueden salir a pasear, o simplemente charlar. Pero con este simple gesto se consigue sacar al mayor del aislamiento y soledad que pueda sentir. Se consigue también que recuperen las ganas de salir y formar parte de la comunidad, que recuperen su autoestima y sus ganas de seguir participando en la sociedad.

Otro de sus programas destinados a las personas mayores que viven solas, es el programa «Convive«. En este caso,  se trata de un programa intergeneracional que permite a un estudiante universitario convivir y compartir gastos con una persona mayor, durante el curso académico.

Mayores solidarios

El voluntariado no tiene edad. Es más, muchas de las personas jubiladas que  disponen de tiempo libre, lo ven como una oportunidad de seguir colaborando y haciendo cosas que realmente les llene. Solidaridad y  voluntariado pueden  servir de vía de escape para las personas que quieran seguir participando en la sociedad. Y es que la mayoría, por no decir la totalidad, de las personas que se jubilan a los 65 años, cuentan con la energía y las ganas de seguir aportando. De seguir construyendo una sociedad mejor, más solidaria y comprensiva con la causa del otro.

Y además, el camino hacia el voluntariado puede ser la excusa perfecta para alejarnos de la soledad no  deseada.

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